Avisar de contenido inadecuado

SIENA: la Italia cristalizada

{
}

SIENA: la Italia cristalizada

             Desde Roma, se puede viajar a Siena por autopista pero es un crimen. Debería prohibirse atravesar las colinas del Lazio, Umbria y la Toscana, corriendo a 120 Kms por hora por una autostrada. Hay que perderse por estrechas carreteras que cruzan pueblos casi ocultos, el corazón de Italia: Viterbo, Orvieto, Montepulciano, Asís, Arezzo, Perugia… tierra de etruscos y de invasores ostrogodos, de monjes franciscanos y de  fieros condotieros, lugares escondidos entre colinas salpicadas de cipreses, donde la vida corre a ritmo lento. Son la mejor introducción  antes de llegar a  Siena, que está rodeada de murallas, en un país donde  no se conservan muchas. Franceses, españoles, austriacos, los Papas y los propios italianos dieron buena cuenta de las mismas. Es el mejor museo vivo del medievo italiano.  

            Siena se viste del color pardo rojizo al que ha dado su propio nombre. Tiene un aire áspero, guerrero, con murallas almenadas, dispuesta a defender su independencia por la fuerza.  Así lo hizo aliada con Pisa. Eran baluartes del emperador germánico en tierras italianas, en lucha constante contra el poder del Papado. Por ello  combatieron contra  Florencia y fueron derrotadas. Después, la Peste Negra diezmó su población y nunca consiguió recuperar el esplendor de otros tiempos. Integrada en el ducado de Toscana, hasta 1860 no formó parte de Italia; es decir antesdeayer. Mucho antes  se había detenido el reloj del tiempo… hasta que llegaron los turistas.

          Hoy mezcla su elegante discreción con el batiburrillo escandaloso y multicolor de los  nuevos invasores.  De estos es difícil huir, pero al menos la ciudad es peatonal y los autobuses se aparcan extramuros. Los grupos de visitantes siguen al paraguas con una cinta de color que los guías levantan  pastoreándoles hacia la piazza del Campo: un amplio semicírculo inclinado, en cuyo suelo se proyecta como un gigantesco reloj de sol, la sombra de la torre della Mangia, alzada  100 metros hacia el cielo, la más alta de Italia. En las fachadas de los palacios  no se ve ni un solo letrero publicitario, antena de televisión o signo alguno de nuestros tiempos. Allí confluyen radialmente todas las calles, descargando ríos de japoneses, mochileros nórdicos, escandalosos españoles, americanos con hawaianas y todo tipo de bohemia moderna.

         El gran frente del Palazzo Comunale completa el escenario donde se celebra una de los derbys hípicos más famoso del mundo.Divididos desde hace siglos en parroquias, los barrios de Siena exhiben las insignias propias que les identifican: lobos, ocas, mochuelos, unicornios, águilas, dragones… Cada uno recluta sus jinetes para una carrera desenfrenada y violenta alrededor de la inclinada plaza.  Bandas de trompetas y timbales acompañan a los estandartes por las calles, proclamándose los nombres de los participantes entre aclamaciones.  Ganará el Palio, aquel caballo que, con jinete o sin él, sea el primero en dar tres vueltas completas a la plaza, que se rellena de arena, para evitar, en lo posible, que los animales resbalen. La competición y su preparación reviven las seculares rivalidades de los barrios, engalanados con pendones y banderolas.

         Sentados junto a la fontana Gaia, admiramos sus mármoles relucientes al sol, las hornacinas con robustas imágenes de santos y  una madonna  presidiendo el estanque. Jamás se usó como abrevadero, sino que fue construida como adorno para la ciudad. La fuerza de las esculturas impresionó a Miguel Angel cuando visitó Siena y de estos modelos, surgirían sus mejores obras. Hoy, el conjunto es una réplica y la original se guarda a salvo de quienes hubieran refrescado sus pies en ella convirtiéndola en criadero de hongos si no fuese por la verja que la protege, aunque sigue recogiendo las monedas que la gente arroja.

         Hay que visitar Siena a primera hora de la mañana y, antes de que lleguen los primeros visitantes, subir sus empinadas y estrechas calles con portalones de antiguos palacios cuyos propietarios lograron ser Papas. En un barrio elevado se alza la catedral, una fantasía de mosaicos bizantinos y  mármoles de franjas blancas y negras, resplandeciente en el ocre color de la ciudad. Podría haber sido mucho mayor, pero la Peste Negra acabó con la riqueza de los nobles, y quedaron al aire los imponentes ábsides esperando una obra que nunca acabaría.

         En el museo, un sótano humilde de paredes encaladas  que muy pocos visitan, se guarda una famosa tabla pintada por Duccio. Mide cuatro metros de ancho por  dos de alto y ocupa una sala para ella sola. Gustó tanto a los sieneses, que la portaron en procesión por la ciudad  proclamando patrona a la madonna. La admiro junto a un grupo de escolares a quienes la profesora explica una lección de arte. Son niños de once o doce años, y les habla de la situación histórica del Trecento, de la herencia bizantina, de las características de la pintura sienesa y sus diferencias con la florentina, de las simbologías que se muestran… Sigo con atención sus palabras y observo que igual hacen los niños. Ninguno bosteza, ni enciende el móvil, ni mastica chicle. Son italianos y tienen el sentido del arte y la belleza impregnados en su ADN. ¿Podría imaginarme una escena similar en España frente al retablo barroco de una iglesia castellana?.

          Nos perdemos por estrechas calles adoquinadas, entre puestos de verduras, joyerías, hornos de pan y fraguas que aún funcionan, boutiques de ante y librerías de viejo. También, en un soportal abre sus fauces aceitosas un Mac Donald´s de donde la gente sale con hamburguesas y cucuruchos con patatas fritas. Un caballero anciano, con corbata de nudo pequeño, bastón con puño de plata y cubierto con sombrero borsalino se detiene frente al local:

           --Porca miseria -- masculla en voz baja mirando con disgusto a los turistas que caminan  devorando comida envuelta en papeles coloreados.

          Bajo un gran portalón ojival se encuentra  la Locanda di Silverio, un atractivo sótano donde se podría comer a la luz de las velas, en pequeñas salas con vigas de madera que sostienen un techo abovedado. Dicen que sigue cocinando guisos de liebre y bistecs de buey desde hace siglos, aunque los acompañan con insípido chianti, el vino toscano de inmerecida fama y excelente marketing. Mientras elegimos el menú, el chef nos habla en un buen español. Está casado con una madrileña a quien conoció gracias a una beca Erasmus. Nos dice, orgulloso, que su abuelo luchó en la batalla del Jarama y que aún guarda en casa la camisa negra y unas fotografías dedicadas por  el Duce

          En Siena no solo los edificios han quedado congelados en el tiempo

 

{
}
{
}

Comentarios SIENA: la Italia cristalizada

Buena literatura de viajes, espero inpaciente el libro que supongo publicará.
La Mano Invisible La Mano Invisible 14/03/2010 a las 20:01
por como lo cuentas, Siene me recuerda Toledo. ¿Acierto?. Esta ciudad no me la perderé en mi proximo viaje a Italia
lucy pedreria lucy pedreria 14/03/2010 a las 23:50
Muy buen blog! Te felicito y gracias por pasar por el mio.
Saludos!

Nafelis Nafelis 15/03/2010 a las 14:11
muy buena tu visita a siena  a mi me gusta italia con locura pero todo el mundo solo habla de roma o de venecia y no se dan cuenta q hay sitios preciosos como siena o como lucca   te felicito y me apunto al blog
torrebruno torrebruno 16/03/2010 a las 18:04
Estuve en Florencia hace dos años y tuvimos la ocasion de hacer un viaje turistico a elegir entre Siena y Pisa. Escogimos Pisa por la fama de la Torre Inclinada, pero solo hay eso y la catedral.  Luego nos dimos cuenta de que Siena habria sido una mejor eleccion y ahoraa me lo acabas de recordar otra vez. En elproximo viaje q haga no me la pierdo
lucrecia lucrecia 16/03/2010 a las 19:58
A otra que me apunto. Ya merece la pena solo por ver el color y la luz. Muy buen relato. Enhorabuena, tienes muchos seguidores.
montse montse 16/03/2010 a las 23:36
Te estas superando en cada descarga. Cuando estaba acostumbrada a lo africano llegas con estas paginas tan bellas sobre Italia... Espero tu siguiente sorpresa. Y que me envien la direccion los que quieran venirse de viaje este verano
constanza constanza 18/03/2010 a las 10:50
como siempre, impecable. Sigo con interes tu vuelta al mundo y algunas paradas son obras de arte. 
no conozco siena pero tendre muy en cuenta tu escala cuando vaya a italia este verano.
archiduque archiduque 20/03/2010 a las 17:04
gracias por hacerme llegar tu blog Estoy repasandolo y me parece muy bueno Gracias por tus comentarios sobre Italia y Estados Unidos. Yo tambien creo que la gente no conoce de verdad a Estados Unidos ye stan llenos de prejuicios
viajero impenitente viajero impenitente 21/03/2010 a las 21:52
Precioso y muy interesante todo lo que dice.He tardado en leerlo pues he tenido trabajo este fin de semana,son las evaluaciones y hay mucho que corregir , notas que poner..
carmen carmen 21/03/2010 a las 22:26
¿ No me digas que quieres estudiar Historia del Arte?. Haces unas descripciones
estupendaas y se nota que lo disfrutas de verdad.

Saludos
 
 Simeón
Anónimo Anónimo 22/03/2010 a las 22:38
En Siena he estado bastantes veces, pues mi marido estudió allí. Es una ciudad muy bonita.
¿No fuiste a ver la cabeza de Santa Caterina en la Iglesia de Santo Domingo?
A mi me maravillo la pintura de Duccio di Buonasegna en el duomo de Siena y tambien los mosaciso que tiene el suelo de la catedral. Te da pena pisarlos.  Cristina habla de Santo Domingo, pero hay otra maravilla que es el palacio de los Picolomini . Merece la pena
viajera impenitente viajera impenitente 06/04/2010 a las 18:00
Una preciosa narración de viajes. Siena es una de mis preferidas. Es una pena que no estuvieses en el Palio, es algo muy especial que exige verse
Jose,Antonio Jose,Antonio 16/04/2019 a las 10:48

Deja tu comentario SIENA: la Italia cristalizada

Identifícate en OboLog, o crea tu blog gratis si aún no estás registrado.

Avatar Tu nombre